Ciencia de matinal

¿La última vez que vi un matinal? Quizás fue en una sala de espera, y seguro con poco entusiasmo. Las caras lastimeras interrogando a la víctima del último desastre natural, y cinco minutos más tarde el pelambre del famoso de moda forman una combinación que me confunde. Como sea, hace poco se hizo viral la aguda respuesta que el astrónomo y premio nacional de ciencias exactas, José Maza, dio tras una pregunta tontona del panelista en uno de estos programas. Y eso me hizo pensar en el improbable escenario de que me invitaran a un matinal a hablar de ciencia. ¿Aceptaría la invitación? ¿Debería aceptar? Creo que sí debería, y el motivo lo voy a ilustrar con una anécdota que me contó un colega bioquímico.

En la sobremesa de un almuerzo familiar, reunidos después de bastante tiempo, este colega y su hermano matemático conversaban animadamente de sus respectivas investigaciones. El padre, en cambio, miraba distraído su celular. Cuando le preguntaron ¿papá, si te preguntan qué hacen tus hijos científicos, sabrías qué decir? respondió un escueto “no, no sabría”. Aunque la pregunta clave vino después: ¿Y te interesa saber? La confesión del padre: “En realidad, no me interesa”.

Con brutal honestidad, el papá de mi colega reveló algo que a los científicos nos cuesta aceptar: para muchos, este quehacer no parece interesante. Y eso es terrible si se busca que un país explote el “recurso cerebro” como lo llama Maza. ¿Qué pasa si las decisiones sobre financiamiento para el desarrollo de la ciencia o las adecuaciones del currículo escolar en torno a asignaturas científicas, quedan en manos de personas que también sienten que la ciencia es “poco interesante” (para qué hablar de importante)?

La divulgación científica viene a ser una aliada si creemos que la exposición a un determinado tema es fundamental para desarrollar el gusto, o al menos una opinión, con respecto a ese tema. Y por eso los científicos deberíamos aprovechar cuanta instancia exista para divulgar nuestras disciplinas; aunque sea en un matinal. O quizás debería decir, especialmente en un matinal.