El dilema de las mascarillas (y su solución)

Millones de mascarillas son usadas diariamente en todo el mundo. La mayoría contiene polímeros sintéticos no biodegradables que se fragmentan y producen microplásticos. Una parte de ellas es, lamentablemente, desechada de forma incorrecta y termina en la calle o en cursos de agua.

Esto afecta gravemente a la fauna marina y aves, pues las especies se enredan en las mascarillas o las ingieren confundiéndolas con alimento, lo que altera su desarrollo normal y les puede ocasionar hasta la muerte.

Imagen 1: En la imagen se puede apreciar la angustiosa lucha de un petirrojo americano por desenredar una mascarilla que está enganchada entre las plumas de su ala. Fuente: Sandra Denisuk.

Complicaciones a la hora de reciclar

El reciclaje de mascarillas no es un proceso simple. Las recomendaciones de la OMS indican que debemos desecharlas sin manipularlas, depositarlas en un contenedor cerrado y lavarse posteriormente las manos. Esto dificulta cualquier proceso de reutilizamiento por las consideraciones de seguridad y riesgo de contagio del personal que efectúe el proceso.

Otorgarles una segunda vida a las mascarillas

Tanto las mascarillas quirúrgicas como las mascarillas N95 o FFP2 son catalogadas como desechables y no existe una guía oficial para su reciclaje domiciliario. Desinfectarlas para volver a usarlas es complejo; muchos métodos de esterilización podrían afectar la capacidad de ajuste al rostro o filtrante de los respiradores N95.

Es por esto por lo que es más factible buscarles una segunda vida con un uso alternativo. Las mascarillas quirúrgicas contienen polipropileno que es un polímero termoplástico, es decir, un material que tiene la capacidad de fundirse a altas temperaturas y poder ser moldeado nuevamente para producir otros objetos.

Experiencia en nuestro país

En Chile se han desarrollado iniciativas piloto que buscan darle un nuevo uso a las mascarillas desechadas para revalorizarlas.

Tal es el caso del trabajo conjunto entre la empresa Softys, la UDT de la Universidad de Concepción y la Municipalidad de Concepción, instalando diez puntos limpios para reciclar mascarillas en Concepción. Su objetivo es recolectar 800 mil mascarillas, las cuales serán sanitizadas para evitar el riesgo de contagio en su posterior proceso de reciclado donde serán tratadas para formar un pellet de polipropileno el cual puede ser usado para producir maceteros, bandejas y basureros.

Imagen 2: Imagen obtenida a través de la UDT de UdeC

Reciclaje de mascarillas en el mundo

Los esfuerzos por reciclar mascarillas se realizan en todo el mundo: en Francia las mascarillas son recolectadas, sanitizadas previamente, endurecidas con resinas especiales y procesadas para fabricar escudos faciales.

En Estados Unidos, el polipropileno de las mascarillas se emplea en la fabricación de contenedores, tuberías y muebles de exterior. En Australia buscan transformar las mascarillas en asfalto, mezclándolas con un agregado de cemento reciclado para darle más compactación al asfalto de las capas inferiores de las calles.

Educación ambiental

La educación ambiental es una herramienta poderosa para frenar el desecho de mascarillas en lugares inadecuados. Es importante difundir buenos hábitos, como no botar la mascarilla en la calle y guardarla en una bolsa cerrada hasta llegar al domicilio para disponerla adecuadamente.

Además, muchas personas tienen intención de reciclar sus mascarillas y por desconocimiento son desechadas junto con otros envases plásticos en los contenedores tradicionales de reciclaje, lo cual supone un importante riesgo de contagio y de contaminación. De ahí el gran valor de la masificación de los proyectos piloto de reciclaje de mascarillas y la instalación de puntos limpios únicamente para mascarillas en zonas de fácil acceso a la población.